ELLOS
Son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón… y regresé a la maldición del cajón sin su ropa, a la perdición de los bares de copas, a las cenicientas de saldo y esquina… princesa, tú no. Tú eres distinta. No eres como las demás chicas del barrio… ¿Cómo no imaginarte, cómo no recordarte hace apenas dos años? Cuando eras la princesa de la boca de fresa, cuando tenías aún esa forma de hacerme daño…
Yo, que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno que han vertido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul para que pintes de azul sus largas noches de invierno… Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel… Dicen en el pueblo que un caminante paró su reloj una tarde de primavera… Aunque muera el verano y tenga prisa el invierno la primavera sabe que la espero en Madrid.
Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Golpe a golpe, verso a verso… Se borraron las pisadas, se apagaron los latidos, y con tanto ruido no se oyó el ruido del mar… Perdóname si hoy busco en la arena una luna llena que arañaba el mar… Y algunas veces suelo recostar mi cabeza en el hombro de la luna y le hablo de esa amante inoportuna que se llama soledad…
Porque te quiero a ti porque te quiero, aunque estas lejos yo te siento a flor de piel… Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños… Fue sin querer… Es caprichoso el azar. No te busqué ni me viniste a buscar… Buscaba una canción y me perdí en un montón de palabras gastadas, no hago otra cosa que pensar en ti y no se me ocurre nada… Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata porque amores que matan nunca mueren…
Y sin Embargo, por muchas letras que escriba, por muchos sentimientos que intente plasmar sólo puedo decirte que hay que vivirlo.
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