
Algo raro pasa estos días. Voy percibiendo signos de viejos recuerdos y antiguas tristezas que salen a flote como si tuvieran vida propia.
Son las cicatrices del alma, que molestan y duelen.
Recuerdo cada vez que el tiempo avisaba a mi madre, dando punzadas en sus antiguas heridas cada vez que se avecinaba algún cambio importante.
Esta oleada de melancolía y añoranza debe ser algo parecido. Es el alma , que se prepara para recibir el verano, y nos avisa removiendo nuestras viejas cicatrices.
..."en las heridas del alma, como todas las heridas también quedará una cicatriz.
¿Para siempre? Para siempre. ¿Entonces no se supera? Se supera pero no se olvida.
Cuando el proceso es bueno las cicatrices ya no duelen y con el tiempo se
mimetizan con el resto de la piel y casi no se notan, pero están ahí.
¿Me duele? No, ni siquiera cuando me toco. No me duele.
Pero si uno mira de cerca la cicatriz está".

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