Una mirada me despierta mucho antes de que suene el despertador, hacemos el amor pausadamente, nos damos una ducha juntos y de nuevo hacemos el amor mientras el agua resbala por nuestras espaldas, me prepara un desayuno con un jugo de naranja recién hecho y un café con tostadas untadas en mermelada de damascos, nos lavamos juntos los dientes aún desnudos y dibujamos tonterías en el espejo ahumado, sonrisas por doquier y un paseo de modelos a la hora de elegir qué ponerse, un beso en la puerta y un “hasta luego cariño”…
Así cualquiera sonríe a las 7.30 de la mañana...

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